Mochis, Trinchera del CRREAD
Mochis, Trinchera del CRREAD
Desde la fundación del Programa, en los últimos tres años de la década de los 80’s, el sueño de Daniél fué la expansión del programa en todo México. Mochis fué uno de los puntos más importante de esa cruzada, hasta donde llega el primer Centro de Rehabilitación en Marzo de 1994.
Correspondió a Mauricio Rodríguez Pérez (QPD) la Fundación del Programa, para lo cual contó con una casita de interés social ubicada en la Colonia Texas, esta les había sido facilitada por el Presidente Municipal de Ahome Sr. Federico Careaga Wolfskill.
Jesús Zubiría, actual Director del Programa en Mochis, explica que durante el primer mes, el internado se llenó especialmente de jovencitos y, destaca como fuente fidedigna de información sobre los inicios del CRREAD, al Doctór José Borunda Meléndez, Custodio de la Institución en la Región.
-Las drogas más comunes eran la marihuana, los psicotrópicos y los inhalantes y, las edades de los internos, de entre 12 a 20 años, dictaron la necesidad a los encargados del programa a “recordar ellos mismos su niñez, sus orígenes” para poder comprender la magnitud del problema.
De todas formas, el programa fué todo un éxito durante los primeros meses y la demanda de servicios aumentó enormemente.
Las gestiones ante el mismo alcalde Federico Careaga, hechas por Mauricio, condujeron en acuerdo con el club de Leones, a entregar a la Institución en comodato las nuevas instalaciones que sé ubican ahora en la avenida 10 de Mayo y Ciprés de la Colonia del Valle en Mochis Sinaloa. El contrato se ha perfeccionado con el tiempo y ahora se tiene por tiempo definido.
Pero las instalaciones se han ido ampliando por la fuerte demanda de servicios. Aproximadamente en 1996 se construyó el segundo piso de la instalación, entonces se pudo hacer un reacondicionamiento de la instalación. Se desocupó la sala de psicoterapia y se hizo comedor. Por esos dias, había unos 120 internos y los problemas de cupo eran permanentes.
Un año después, precisamente en enero de 1997, llega al CRREAD de Mochis, Jesús Zubiría. Llega en calidad de interno, esposado, adentro de una patrulla y fué conducido por 4 policias.
-Eso era demasiado para mi, dice con un gesto de tristeza, de amargura. Dolido de tener que recordar esa etapa de su vida. El antes y el después.
Antes, había vivido 25 años en el submundo de las drogas y el alcohól, haciendo sufrir a su familia, en constantes problemas con la Ley. Ahora se le presentaba la oportunidad de un cambio de vida y, la aprovechó.
Jesús Zubirías, ingresa para cumplir un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. “Parecía una pesadilla”, dice al recordar su paso por la obscura noche de las adicciones.
Por ese año, el Centro tenia poco más de 200 internos y ya estaba saturado su cupo. “Teniamos que dormir en los pasillos, entre las literas en el suelo”.
Zubirias cumple su periodo en el tratamiento y se incorpora al servicio. Sus avances dentro del programa son sorprendentes y poco a poco se vá comprometiendo más y más con el CRREAD. Comienza a sentir en carne propia las limitaciones del Centro, se preocupa por dar solución a los problemas más sensibles que enfrenta la institución y se empapa de la mística del programa, teniendo a su lado a Mauricio, uno delos ideólogos, con quién llega a tener una estrecha amistad.
Recuerda como al saturarse la capacidad del Centro en Mochis, Mauricio decide la apertura de la Granja en Abríl de 1997, en un terreno alejado de la zona urbana, con mayor espacio y donde se derivarian grupos de internos. Precisamente es en los días cuando el Presidente Municipal de Ahome Francisco Javier López Brito, proporciona el terreno en Valle del Carrizo.
“Mauricio envió al compañero Enrique Walker como responsable de la Granja, Marcos Montes como encargado de mantenimiento y Construcciones y Martín Domínguez encargado de Carpintería, ellos iniciaron los trabajos de construcción de La Granja, cuyo propósito inicial era desfogar la sobrepoblación del Centro de Mochis
Jesús Zubiría, finalmente se queda en forma definitiva en él CRREAD, donde encontró su recuperación, y donde llegó a ser Director, hasta la actualidad, del Programa en Mochis Sinalóa. Ahora, está reconstruyendo su vida, ha formado una familia “hasta eso le debo al CRREAD”, dice.
Quien un día llegara esposado, en una patrulla con cuatro policías, ahora es el más convencido impulsor del programa, ahora está al frente de la recuperación de unos 120 internos en el Albergue Daniel López Flores de Mochis, y 180 más de la Granja Alfredo Mauricio Rodríguez Pérez.
En la Granja, los trabajos iniciaron con toda clase de penurias, se carecía de los servicios más elementales como agua, luz, drenaje y los insumos del centro eran proporcionados por el Centro de los Mochis: Desde tortillas, café, cigarros, todos los alimento y hasta el agua, que era transportada en tambos de 200 litros.
En la Granja, los servicios se han estado cubriendo de acuerdo con las posibilidades y, ahora los esfuerzos están centrados en la construcción de la obra negra de dos pisos que constituyen una magna edificación con recursos propios, en dos plantas y sobre una superficie de ½ Hectárea (6 mil Metros). De Mauricio, Jesús Zubiría recuerda su excepcional inteligencia con una especial iluminación, con una clara inteligencia para comprender al adicto y al alcohólico, fue el primer Coordinador regional de Sonora y Sinaloa.
Mauricio, aunque sigue siendo la inspiración del programa en el Suroeste de México, no le tocó ver la magnitud de su obra, específicamente del programa en Culiacán, la capital del Estado de Sinaloa.
Jesús Zubiría Castello, recuerda estos hechos al explicar que el CRREAD se sigue proyectando como una institución gratuita que está enfocada a ayudar al Ser Humano en forma amplia, abierta y desinteresada, como dicta su pronunciamiento de principios.
Pero, la Granja, una magna obra en proceso, que era la natural expansión o extensión del Centro de Mochis ¿Cómo iniciaron?
-Conocida simplemente como la Granja o, Extensión Granja, su historia fué simple: Un buen día, en abríl del 97, en una camioneta, se vino un grupo de compañeros con poco más que su espíritu de Servicio, echaron unos cuantos sartenes, algunos machetes, algunas palas y unas cobijas a una vieja camioneta. Se echaron su porra y se fueron.
- Yo era responsable de la guardia en el Centro de Mochis, me tocó verlos partir, dice Jesús Zubiría Castello.
Recuerda los nombres de los fundadores de la Granja: Enrique Walker Contreras como responsable; Marcos Montes, como Fiscal y como encargado de mantenimiento y Construcción, el compañero Eustaquio Velásquez. Martín Domínguez también venia apoyando el área de Carpintería.y algunos otros que ahora escapan a mi memoria
“Me acuerdo que primeramente construyeron una casita tipo milusos con tarimas de madera que utilizaban como dormitorio, como comedor y como sala de psicoterapia. Nosotros veníamos diariamente a compartir con ellos. Diariamente, Jorge Aboyte, un muchacho muy jóven, muy entusiasta, un verdadero discípulo de Mauricio, venia diariamente a traerles a traerles el agua, las tortillas, los cigarros”.
Jesús Zubiría comenta emocionado que, a unos cuantos metros de la Granja de Mochis, se encuentra el panteón municipal donde descansan los restos mortales de Mauricio. El fué asesinado con arma de fuego, en su propia casa. Descansa en paz, a unos metros de la obra que fuera su sueño, su gran ilusión.
Igual, en la Granja se tiene aún unos 60 casos psiquiátricos, quienes tienen la atención profesional, atención humana, buscando que ellos vivan lo mejor posible. “Todos ellos son indigentes, tienen atención médica y la visita de un psiquiatra”.
En las oficinas administrativas del CRREAD en Mochis, se tiene un pequeño museo de las propiedades personales de Mauricio, entre ellas, un encendedor, una artesanía hecha por internos, un cinturón, algunos documentos personales de Mauricio, y la infaltable foto del recuerdo de 16 por 20 pulgadas en un marco también tallado por manos artesanas de los internos. En Mochis, a la memoria de Mauricio se le tiene una verdadera veneración.
-Cuando yo llegue al CRREAD, había 200 internos, el hacinamiento era terrible, a pesar del frío exterior, adentro el calor era imposible, algunos dormían de bajo de las camas, pegados a las paredes, los guardias tenían que brincarlos para hacer su rondín de vigilancia, por ello, la meta más importante es vencer esos obstáculos y darle confort, una estancia digna a los internos y, lo hemos logrado, dice Zubiría.
La sociedad de Mochis y los pueblos cercanos a quienes les han resuelto problemas, problemas de vida y muerte y, que han debido recurrir al CRREAD en busca de atención para sus familiares enfermos por la adicción a drogas o alcohól, igual que las autoridades de Gobierno que vigilan estrechamente el programa y se convierten en coadyuvantes de él, así como los cientos de internos que se han beneficiado desde que el primer Centro se estableció aquí ya hace 8 años, son los más importantes testigos de calidad del hecho insoslayable de que el lema “Vivir Para Servir”, que constituye el eje del apostolado del Programa, se ha enaltecido en esta magna cruzada nacional que se emprende contra las adicciones y donde el CRREAD es punta de lanza, aquí como en todo México.